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Bienestar General Tiempo de lectura: 3 min

Respiración diafragmática: tu interruptor biológico para apagar el estrés

Aprende a activar el nervio vago y ralentizar el ritmo cardíaco en menos de tres minutos mediante respiraciones conscientes.

Cuando vivimos sometidos a prisas continuas, plazos y demandas del día a día, nuestra respiración se vuelve superficial, rápida y eminentemente torácica o clavicular. Este patrón respiratorio envía una señal continua al cerebro de que estamos ante un peligro inminente, manteniendo elevado el tono simpático (alerta y huida).

Por fortuna, disponemos de una herramienta fisiológica gratuita y siempre disponible: el diafragma. Al permitir que el abdomen se expanda suavemente durante la inhalación nasal y alargar la exhalación, estimulamos las fibras del nervio vago.

El nervio vago libera acetilcolina, disminuyendo las pulsaciones cardíacas, relajando la musculatura esquelética y devolviendo al cuerpo a su estado parasimpático de digestión, reparación y serenidad.

Puntos clave para recordar:

  • Practica la técnica 4-2-6: inhala en 4 segundos, pausa 2 segundos y exhala despacio en 6 segundos.
  • Dedica tres minutos al volver del trabajo o justo antes de la cena para realizar este reseteo fisiológico.
  • Notarás cómo se disipa la tensión acumulada en el cuello y las mandíbulas.
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