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Descanso Tiempo de lectura: 5 min

El descanso nocturno: el pilar invisible donde ocurre la verdadera regeneración

Estrategias prácticas de higiene del sueño para mejorar la calidad del descanso y regular el apetito.

Puedes seguir el mejor plan de alimentación y no faltar a ningún entrenamiento, pero si duermes mal de forma crónica, tu cuerpo operará en un estado de estrés biológico permanente. La falta de sueño eleva los niveles de cortisol y desajusta las hormonas del apetito: la grelina (que estimula el hambre) sube, mientras que la leptina (que señala saciedad) disminuye.

Esto explica por qué tras una noche de insomnio solemos sentir un deseo imperioso por alimentos hipercalóricos y azucarados: el cerebro busca energía rápida para compensar el déficit de descanso.

Optimizar el sueño no requiere somníferos, sino pequeños rituales vespertinos: atenuar las luces cálidas dos horas antes de dormir, evitar pantallas brillantes en la cama y cenar al menos dos horas antes de acostarse para que la digestión no interfiera con las fases profundas del sueño.

Puntos clave para recordar:

  • Mantén la habitación fresca, oscura y ventilada (entre 18°C y 20°C suele ser lo óptimo).
  • Crea una rutina de desconexión: lectura en papel, estiramientos suaves o respiración diafragmática.
  • Evita bebidas con cafeína a partir de las 15:00 horas si eres sensible a su efecto estimulante.
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