Aprende a leer etiquetas en el supermercado sin perderte en tecnicismos
La regla de oro: mira la lista de ingredientes en orden decreciente antes que las alegaciones publicitarias de la portada.
Pasear por los pasillos del supermercado moderno puede ser abrumador. Envases de colores llamativos proclaman que su contenido es 'artesano', 'natural', 'rico en vitaminas' o 'bajo en grasa'. La primera regla de la alimentación consciente es ignorar por completo el frontal del envase y darle la vuelta.
Por ley, la lista de ingredientes está ordenada de mayor a menor cantidad de peso. Si el azúcar, aceites refinados (palma, girasol refinado) o harinas refinadas figuran entre los tres primeros ingredientes, ese producto no debe ser parte de tu base diaria.
Una buena pauta general es priorizar alimentos que no lleven etiqueta (frutas, verduras, huevos, pescados frescos) y, en los alimentos envasados, buscar aquellos que tengan una lista corta y comprensible de ingredientes reales que podrías tener en tu propia despensa.
Puntos clave para recordar:
- Cuidado con los sinónimos del azúcar: maltodextrina, jarabe de glucosa, dextrosa, sirope de agave o concentrado de zumo son azúcares libres.
- Comprueba los gramos de sal por cada 100 gramos: más de 1,25 g de sal se considera un contenido alto.
- No vayas nunca a hacer la compra con apetito voraz; hazlo tras una comida satisfactoria y con tu lista en mano.