El aceite de oliva virgen extra: el corazón de la longevidad mediterránea
Propiedades de los polifenoles, el ácido oleico y cómo usarlo en crudo y en cocinados para cuidar tu salud.
Durante los años noventa y principios de los dos mil, la fobia indiscriminada a las grasas llevó a muchas personas a eliminar el aceite de sus platos, sustituyéndolo por productos light repletos de almidones y azúcares. Hoy sabemos con certeza que ese enfoque fue un error nutricional.
El aceite de oliva virgen extra (AOVE) es el pilar indiscutible de la cocina mediterránea. Compuesto principalmente por ácido oleico (un ácido graso monoinsaturado) y más de treinta compuestos fenólicos antioxidantes, ejerce una potente acción antiinflamatoria en el endotelio vascular.
Su consumo regular mejora el perfil lipídico, protege las células del estrés oxidativo y mejora la absorción de vitaminas liposolubles (A, D, E y K) presentes en las verduras. Usado tanto en crudo sobre ensaladas como en salteados a temperatura moderada, aporta sabor, textura y saciedad genuina.
Puntos clave para recordar:
- Elige siempre 'Virgen Extra' de extracción en frío y preferiblemente en botella oscura para evitar la fotooxidación.
- Una o dos cucharadas soperas por comida principal es una cantidad equilibrada para aportar nutrientes sin excesos calóricos innecesarios.
- Añade un chorrito en crudo justo antes de servir las cremas de verduras para potenciar su aroma.